Quién soy

comillas

“Soy una yogui muy afortunada de poder hacer de mi trabajo, mi vocación.”

Mi historia como profesora de Yoga:

En el año 2002, una compañera de trabajo, me recomendó que fuera a probar una clase de yoga para ver si me podía gustar o no. A mí me asombró y a la vez me hizo mucha gracia. Mi respuesta fue directamente sin pensarlo, “yo no tengo paciencia para eso”.

Desde muy pequeña, he practicado varios deportes, pero el que más me gustaba de siempre ha sido, gimnasia deportiva.

A los 22 años, empecé a ir al gimnasio y ahí me di cuenta que mi cuerpo había cambiado mucho, además de no tener la misma flexibilidad, tenia dolores de espalda baja y la musculatura estaba contraída, eso me derivó a pasar por una dolorosa ciática durante unos meses.

Estuve semanas yendo a rehabilitación y piscina, ya que el médico me había dicho que me olvidara de practicar todo tipo de deporte que hasta ahora había practicado, y eso sinceramente y más con esa edad, fue depresivo.

Durante 3 meses de acupuntura, homeopatía y deporte suave, mi cuerpo se recupero y no tuve mas dolores de ciática y de espalda baja. Eso me permitió poder ir todos los días al gimnasio y seguir con mi día a día sin problemas.

Unas semanas más tarde, me había entrado la curiosidad de su propuesta y empecé a buscar un centro de yoga donde vivía en aquel entonces (Ganesha Mandir, Sant Cugat del Valles), y fui para probar una clase y ver que tal era eso del yoga.

Al final de la clase, durante la relajación final, me di cuenta del estado de mi mente, de tanta agitación mental, de como poder acallar tantos pensamientos y a la vez conectar conmigo misma y con mi cuerpo físico. Me gusto tanto la sensación de calma y bienestar general, que no dudé en apuntarme.

Empecé a practicar más a menudo porque me sentaba genial para desconectar después del trabajo. Cuanto más practicaba más me gustaba, mejor me sentía y más interés tenía en saber más sobre el yoga.

Unos meses después, en el mismo centro, pude leer información referente sobre ‘Formación para profesores de yoga’, y se me iluminó la cara, no sabría como explicarlo, fue como sentirme parte de eso y apenas llevaba un año practicando, pero sabía que era mi camino y que algún día lo conseguiría.

Mi formación:

Sivananda Yoga. (RYS 200h Yoga Alliance). Spirit Body Yoga.

Hatha Yoga y Budismo (200h). Bokar Thubten Ling.

Yin Yoga (YACEP 30h Yoga Alliance). Prana Yoga.

Yoga Prenatal y Postnatal (150h Yoga Alliance).

Doula y Asesora de lactancia. Doulas Mallorca.

Base Yoga Aéreo. (20h) Unifly.

Primer y segundo nivel de Reiki. Reiki Salud Ibiza.

¿Por qué decidí ser Doula?

Al terminar mi formación como profesora de yoga, me vino la oportunidad de empezar con clases de Yoga Prenatal. Sinceramente, no lo había pensado antes, nunca se me había ocurrido que podría especializarme en este estilo de yoga y ofrecer clases a mujeres embarazadas. Así que decidí hacerlo y prepararme para ello, durante mi embarazo también practicaba yoga prenatal, me sentaban de maravilla y el vínculo de tribu que se había formado con mis compañeras fue muy bonito y especial.

Unos meses más tarde, se me despertaron las ganas de formarme como doula y así poder ofrecer más información y acompañamiento a las mujeres embarazadas que venían a las clases. En el embarazo, nos encontramos en una etapa muy especial y a la vez muy vulnerable y más aun viviendo en una isla, donde la mayoría de nosotras, no tenemos a la familia o seres queridos cerca y sentirnos acompañadas en este momento de nuestra vida es muy importante.

Fue entonces cuando volví a recordar el día de mi parto, a mi Doula Rocío, ella estuvo a mi lado en todo momento acompañándome en casa durante la dilatación y en el hospital en el momento del parto. Su saber estar, el darme la información necesaria en cada momento, animarme con sus palabras de amor y sabiduría, empoderarme, conectar mejor con mi bebé, ayudarme a no tener miedo y saber llevar mejor el dolor. Fueron tantas las sensaciones bonitas, que empecé a buscar información para formarme como Doula y así poder acompañar con mi presencia y conocimientos a las mujeres durante su embarazo, parto y postparto.

Empecé con la formación en febrero del 2020 y justo un mes después empezó la pandemia por Covid y nos confinaron. Mis tutoras y compañeras, todas ellas mujeres maravillosas, vivimos la formación de una forma mucho más intensa y a la vez especial por la situación en la que estábamos en ese momento. Encuentros online y algún presencial, nuevas normativas en los hospitales, saber acompañar desde la distancia sin contacto físico y a la vez dar confianza y calma en el momento del parto. Todo un desafío.

Después de finalizar mi formación, tuve la oportunidad de acompañar a varias alumnas como Doula, antes y después del parto.

Y es una experiencia preciosa, inolvidable y a la vez muy potente. Simplemente inexplicable, hay que estar ahí para vivirlo y sentirlo.

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